Con la mitad de años

Hoy me ha dado por echar la vista atrás. Me pasa por ver concursos musicales en los que a la mayoría de los pipiolos que intervienen les doblo la edad. Por no hablar de algunas jóvenes promesas del fútbol nacional, a las que también, o por poco, les doblo la edad. Y bien, ¿qué pasaba en mi vida con la mitad de años?

Con la mitad de años, acababa de empezar la carrera universitaria, pero vitalmente no sabía ni por dónde me daba el aire. Aún no tenía carné de conducir, para eso me faltaba un año. Mis mejores amigas eran las mismas de ahora, y en el periplo por la uni coseché nuevas amistades que aún conservo. Me moría por tener novio, pero no me miraba ni el tato. Si me gustaba alguien, era que me gustaba alguien. Ahora a eso se le llama crush. A la juventud de hoy, no hay quien la entienda, y menos mal que sé inglés, que si no…

black calendar close up composition

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Con la mitad de años, había viajado a los mismos países extranjeros que ahora: Francia e Italia. Nota mental: es urgente, muy urgente, que me ponga al día en esto de viajar. Ah, y el World Trade Center estaba ahí, de pie. Todavía.

Con la mitad de años, Ana Blanco también presentaba el Telediario, y Jordi Hurtado también presentaba Saber y Ganar. Si queréis conseguir el elixir de la eterna juventud o la medalla al mérito del trabajo, preguntadles. Había una serie que lo petaba, Siete vidas, y ahora uno de sus protagonistas es diputado en el Congreso y es de un partido político que no existía entonces. Se hizo un Ronald Reagan, salvando las distancias. Media España practicaba delante del espejo el levantamiento de ceja, por culpa de un tal Carlos Sobera que lo hizo famoso (el levantamiento) y nos hacía sufrir en casa cuando el concursante pedía el comodín de la llamada y el que contestaba no tenía ni pajolera idea de la respuesta. ¿Quién quiere ser millonario?

Se estrenaban varias pelis que hoy son muy conocidas e incluso han pasado a los anales de la historia del cine: Matrix, American Beauty, Notting Hill o (ji, ji, ji) American Pie. Variedad ante todo, no como ahora que solo saben hacer remakes de Spiderman, de la Bella y la Bestia y cuarenta secuelas de personajes de Marvel. Si hasta se estrenaba Todo sobre mi madre, de Almodóvar, en la que también salía el diputado de Ciudadanos… ¡travestido! Todo sobre mi madre, tráiler oficial

Con la mitad de años no teníamos aún smartphones, ni Netflix, ni ochenta canales en la tele, ni podíamos hacer maratones de ver capítulos de Juego de Tronos (serie que no he visto en mi vida, por cierto; podéis asesinarme). Tampoco se hablaba mucho del cambio climático, y hoy el cambio climático nos da coscorrones todos los días en forma de sequías, huracanes, tormentas tropicales, tsunamis, lluvias torrenciales, cascotes polares que se derriten como la mantequilla en Cádiz, peces que ingieren plástico, tortugas que se enredan en basura, especies que desaparecen… Y por más coscorrones que nos dé, seguimos igual.

Con la mitad de años también tenía celulitis, pero pesaba unos kilos menos. No usaba cremas hidratantes, pero era igual de miope que ahora. Si trasnochaba el fin de semana, no necesitaba dos días para recuperarme, me bastaba con dormir hasta la hora de comer. No suspiraba al sentarme en el sofá. No entraban en mi vocabulario palabras como biberón, puerperio, epidural o guardería. No era consciente de ser joven, de lo rápido que se pasa todo.

Si el mundo no se va al carajo para entonces, pido poder escribir algo como esto cuando tenga 76. Con el doble de años que ahora.

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