Un Ángel tomado por demonio

Ángel llevaba tres décadas cuidando de su mujer, enferma de esclerosis múltiple y totalmente dependiente de él para valerse. Ella misma, cuando aún podía, había intentado quitarse la vida. Ella misma había comprado tiempo atrás en el mercado negro el veneno que podría acabar con su sufrimiento. Ellos habían hablado del tema y acordado que él la asistiría, sería sus manos para llevar a cabo el “buen morir”, según sus palabras. Eutanasia: el matrimonio grabó en vídeo la petición de María José Carrasco para morir

El caso está estos días en boca de todos, por reabrir el debate en torno a la eutanasia, por recordarnos cómo murió Ramón Sampedro (cuya historia narró Alejandro Amenábar en la película Mar adentro), y por lo excepcional que ha sido que el propio Ángel grabase en vídeo el momento en que María José bebe el pentobarbital sódico y por cómo, inmediatamente después, él llama a emergencias y a la policía para relatar, a pesar del dolor contenido, lo que acaba de hacer, perfectamente consciente de las consecuencias que para él pueden sobrevenir.

intravenous hose on person s hand

Photo by rawpixel.com on Pexels.com

No voy a entrar en debates éticos sobre la eutanasia, pero sí diré que hay que ser muy valiente: para querer acabar con la propia vida si se es incapaz de seguir adelante porque el sufrimiento es insoportable; valiente para pedirle a quien quieres que te ayude a morir; valiente para ser la mano ejecutora que haga cumplir ese deseo. Pero también hay que ser muy valiente para optar por seguir viviendo a pesar de todo; valiente para no abandonar a la persona enferma, porque eso sería lo fácil y lo egoísta. Todas las opciones merecen respeto, y desde luego Ángel y María José eligieron una de estas opciones. Ninguna persona que no haya pasado por un trance así debería juzgar una decisión de este calibre, tanto si es que la muerte llegue cuando tenga que llegar como si es provocarla.

Sigue leyendo