Aparcar en zona rosa

A veces me pregunto si entre los propios políticos acostumbran a sacar a la luz tonterías supinas para tapar escándalos mayores, lo que se conoce como cortinas de humo, vamos. De escándalos mayores vamos bien surtidos últimamente, a pesar de que el Número Uno asegura no conocer nada ni estar enterado de lo que hacían sus amigos del Peugeot. Ahora nadie sabe quién es Santos Cerdán, el nuevo habitante de Soto del Real.

En fin, resulta que en León ha saltado la noticia o la cortina de humo de que el consistorio, socialista para más señas, ha habilitado varias plazas de aparcamiento de una zona de la ciudad marcándolas con un distintivo que representa a las mujeres. Es decir, serían plazas donde preferentemente aparcarían mujeres, una práctica al parecer habitual en otras ciudades europeas y que persigue la seguridad de un colectivo “vulnerable”. Aquí dejo la noticia en cuestión: Nueva polémica por los aparcamientos para mujeres en León: vandalizan los pictogramas una semana después de su entrada en vigor

Es admirable cómo la izquierda, dueña siempre de la autoridad moral para todo, cae constantemente en sus propias contradicciones.

Si las mujeres y los hombres somos iguales –principio del feminismo- ¿por qué se necesitan plazas de aparcamiento diferentes según el sexo?

Si el género es un constructo social y no viene determinado por la biología, sino que más bien es una cuestión de sentires y de autopercepción, ¿qué impide a un hombre aparcar ahí si asegura percibirse como mujer? ¿Con qué derecho se le puede pedir que vaya a otro lugar del parking?

Si los juguetes de color rosa perpetúan los estereotipos de género, ¿por qué el símbolo que han pintado en el pavimento es de color rosa? ¿Las mujeres llevamos asociado este color por el hecho de serlo? Qué patriarcal todo, ¿no?

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Si una falda o un vestido no debe considerarse una prenda femenina per se, o es machista representar a las mujeres con esas prendas de vestir, ¿por qué el muñeco pintado lleva falda?

Si existen los baños inclusivos, donde puede usted hacer pipí y popó sin preocuparse de qué muñecajo aparece en la puerta, ¿por qué deben existir plazas de aparcamiento no inclusivas?

Si el aumento de la criminalidad y la delincuencia en España son un invento de la ultraderecha y los pseudomedios, ¿por qué es necesario habilitar plazas de aparcamiento con más luminosidad y próximas a la zona del intercambiador de transporte para no tener que recorrer a oscuras toda la superficie del parking? ¿Por qué, eh? ¿No hemos quedado en que España tiene tasas de criminalidad bajísimas y se puede caminar por la calle sin ningún problema?

Si las mujeres podemos hacer cualquier labor o tarea igual que los hombres, si no se nos puede discriminar por razón de género, si estamos tan empoderadas, ¿por qué se nos da trato de favor? ¿Significa que solamente a nosotras nos beneficia aparcar en estas zonas VIP? Un señor de setenta años que conduce y aparca en la zona oscura ¿no corre ningún riesgo de ser asaltado mientras camina por el aparcamiento?

Todo esto me recuerda a algo de lo que escribí hace casi seis años en cuanto a la gratuidad de determinados grados universitarios si se es mujer: Oferta en la uni

El socialismo siempre presume de igualitario y justo, pero acaba siendo injusto y discriminatorio, una y mil veces más. ¿Por qué, si no, promete y concede a los jóvenes descuentos para viajar este verano sin importar el nivel de renta? ¿Acaso es justo dar la misma subvención a un currela que cobra el SMI que a un niño de papá y mamá sin problemas económicos?

Menos mal que el PSOE está siempre vigilante en pro de la igualdad y nos dota a las mujeres con plazas de aparcamiento para nosotras. Seguro que esta solución era la más acertada, y no la de iluminar mejor los aparcamientos, o poner vigilancia, cámaras o más dotación de patrullas policiales, o hacer que los delincuentes entren en prisión y no acaben en libertad a la mínima para que vuelvan a hacer de las suyas hasta que los vuelvan a trincar, si eso ocurre.

Gracias, políticos, no sé qué haríamos sin ustedes.

Zorra

No he seguido este año el Benidorm Fest, confieso que ni sabía cuáles eran los intérpretes ni las canciones entre las que había que elegir la que representara a España en Eurovisión. Así que, no teniendo con qué comparar por puro desconocimiento, me quedé de piedra al leer que la elegida se titulaba ‘Zorra’. Deduje, antes de escucharla, que la canción no versaría sobre la vulpes vulpes, hembra del zorro, de la familia Canidae, mamífero de costumbres nocturnas. No me equivoqué, aunque nocturna también es la zorra de la canción, pero no sé si sale de noche a cazar como el animal porque la letra no lo dice. Sí que habla de que se le hace de día y se empodera, también de que puede convertirse en chacal (es una zorra transformer) y de que sale a la calle a gritar (supongo que lo de «sola y borracha quiero llegar a casa»), y también algo de una postal. ¿Qué significa ser una zorra de postal? Interesante cuestión. Eurovision 2024. Letra de Zorra

No voy a entrar en el nivel de mamarracheo en que se está convirtiendo el mundo del espectáculo en general. Tampoco voy a valorar la calidad vocal de la intérprete ni las virtudes musicales de la pieza que nos representará en un festival de música que cada vez lo es menos. Menos de música y más de otras cosas. Centrándome en la implicación de llevar un tema cuyo título es un insulto por definición, expongo las siguientes consideraciones.

La séptima acepción de la entrada zorro (DLE) en femenino es esta, con sus correspondientes sinónimos.

7. f. despect. malson. prostituta.

Sin.:prostituta, meretriz, puta, furcia, ramera, fulana, pelandusca.

Ya sé que se está oyendo en todas las teles que esta canción lo que busca es dar la vuelta a lo que habitualmente se entiende por zorra, dotando a la palabra de una nueva dimensión más feminista, empoderada y reivindicativa. Pues lamento decir que un cambio significativo de tal calibre no va a suceder por una cancioncita. Lo decía el otro día Carmen Calvo en Espejo Público, aunque acertando a medias: tenía razón en eso, en que una canción no va a cambiar lo que una mujer siente como un puñal cuando un cabronazo le grita ¡zorra! Sin embargo, en lo que no estuvo acertada la exministra fue en el tirón de orejas a la Real Academia Española para que revise el significado que todos conocemos. Pues mire, no, ya que los diccionarios recogen y explican las palabras de una lengua, y aunque son repertorios abiertos porque la lengua está en continuo cambio, no podrán reflejar esos cambios en las palabras mientras estos no se produzcan en la conciencia lingüística de los hablantes. Y mucho me temo que, todavía, zorra significa lo que significa, y está muy lejos de referirse a una mujer que sale todo lo que quiere por la noche, que se empodera, se come el mundo y está «reconstruida por dentro». Esto último de la letra me tiene ojiplática, porque no sé si hace referencia a los efectos del bisturí, y en ese jardín no me voy a meter.

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La segunda acepción de zorro, zorra (coloquial) habla de persona muy taimada, astuta y solapada. Por desgracia pocas veces se utiliza el femenino, zorra, con este significado. En masculino, en cambio, es mucho más frecuente, y creo que la foto de nuestro amado e icónico presidente P.S. iría que ni pintada al lado de esta segunda acepción, porque a taimado, astuto y solapado pocos le ganarán, la verdad. Sugiero una versión para ‘Zorro’, que quedaría tal que así:

Si miento mucho soy muy zorro / Si cojo el Falcon, el más zorro / si les concedo la amnistía / soy más zorro todavía / Cuando consigo lo que quiero (zorro, zorro) / le rindo cuentas a Marruecos (zorro, zorro) / y aunque se os acelere el pulso / no me lo pienso ni un segundo / Estoy en un buen momento, / de Moncloa no me muevo / Vais a salir a la calle a gritar y me importa / menos que un pimiento.

En fin, ahora en serio: como mujer que no ha sufrido nunca, gracias a Dios, violencia verbal ni física me solidarizo desde aquí con las mujeres que sí la han sufrido, porque contemplan con estupor la banalización de un insulto que habrán tenido que escuchar muchas veces. Dejo aquí el comunicado de Alianza contra el borrado de las mujeres, que resume estupendamente y mucho mejor que yo el sentir de quienes pensamos así: CON SU ELECCIÓN PARA EUROVISIÓN, RTVE BANALIZA LA VIOLENCIA CONTRA MUJERES Y NIÑAS

Ah, un último apunte. ‘Zorra’ tiene cierta similitud con temas de Alaska, de ritmo pegadizo y de los ochenta. Directivos de RTVE, ya veo por dónde van. El año pasado perdieron la ocasión de llevar ‘Nochentera’ a Eurovisión, que se convirtió por méritos propios en canción del verano. Ahora lo quieren arreglar con esto, viendo que se equivocaron con el flamenco de Blanca Paloma, veremos en qué puesto nos deja la zorra-chacal. Aunque realmente es lo de menos, porque este festival ya sabemos todos cómo funciona, ¿o no? También les digo que, con la que está cayendo, estar hablando de canciones polémicas como que huele un poco a humo, ¿verdad? A cortina, claro.

Mamitis

Un profesor que impartía lingüística general en la universidad nos decía a los aprendices de filólogos que todo el mundo tiende a opinar sobre el lenguaje porque todos somos hablantes y nuestro idioma materno lo sentimos tan propio como nuestros lunares o el color de nuestros ojos (esto último no lo decía él, pero bueno). Sí que nombraba a menudo a los hablantes diletantes; en su segunda acepción, diletante es la persona que cultiva un arte o una disciplina como aficionado, no como profesional, generalmente por no tener capacidad para ello.

https://www.rae.es/noticia/la-rae-presenta-las-novedades-del-diccionario-de-la-lengua-espanola-en-su-actualizacion-236 Con la presentación de las nuevas incorporaciones del DLE (Diccionario de la Lengua Española), cuya actualización 23.6 cuenta con 3152 novedades, han salido a la palestra las inevitables y quejosas voces diletantes contrarias a la RAE, rancia institución de señoros machistas y anclados al pasado que siguen impenitentemente sin aceptar todes, todxs, tod@s y demás engendros. Una tal Ana Morgade, presentadora popular de televisión que lleva gafas de mentira y alguna vez me ha hecho incluso reír, ha debido de leerse las 3152 novedades de la actualización y ha resaltado de todas ellas mamitis. Además de inflamación de la mamá, la nueva acepción es «excesivo apego a la madre«. Morgade no ha sido la única en saltar a la yugular académica; aquí dejo un artículo con numerosas reacciones: https://www.publico.es/tremending/2022/12/24/la-rae-se-moderniza-mal-lluvia-de-criticas-por-la-definicion-de-mamitis-que-se-ha-incorporado-en-el-diccionario/

En su cuenta de Twitter, Morgade expresa que se le hizo raro que la RAE no añada «PAPITIS también al diccionario. Pero claro, el afecto y el apego solo es excesivo si se tiene hacia una madre, eso está documentadísimo por la universidad de los c0j0nes cuadrados. Circulen, que aquí no pasa nadEN FIN». Lo he copiado textualmente y con la tipografía original de su cuenta @ana_morgade, aquí dejo por si acaso el enlace: https://twitter.com/ana_morgade/status/1606393714913558534?s=20&t=oSzYz9ea-88zvzfT59aXGQ

Imaginemos que es al revés: que papitis está en el diccionario y mamitis no. Las voces exaltadas como la de Ana habrían dicho entonces que no es justo que los bebés y niños pequeños tengan excesivo apego al padre y no a la madre, qué desfachatez no reflejar el amor materno en el diccionario. A ver, Ana: los lexicógrafos introducen nuevas palabras, añaden nuevas acepciones a palabras ya existentes o retiran voces en desuso con arreglo a lo que palpan en el uso de los hablantes, con arreglo a cuánto de documentada está tal o cual palabra en publicaciones coetáneas tales como literatura, prensa, radio, publicaciones científicas y técnicas, etc. Tú puedes utilizar papitis si te place, y cuando esté tan extendida y documentada como mamitis también aparecerá en el diccionario. La buena noticia es que si dices papitis la gente te entenderá porque existe mamitis, simplemente por conciencia metalingüística (por hablar tu mismo idioma, vamos). Como hablantes tenemos un superpoder que es el de crear palabras utilizando los recursos conocidos de nuestro idioma. Te pongo un ejemplo, Ana. ¿Has leído a Julio Cortázar? Pues el adjetivo cortazariano es otra de las novedades del DLE, y está formada por el apellido del escritor y el sufijo -iano, igual que en bolivariano o kantiano. Aunque no sepamos el significado de cortazariano, si sabemos quién es Cortázar deduciremos que hace referencia a ese escritor, porque el sufijo nos informa de ello. Así que, en resumen, tú puedes crear palabras con los recursos del español y te entenderán, es algo que escritores, periodistas, hablantes en general e incluso humoristas ¿como tú? llevan haciendo toda la vida.

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Pero, querida, para estar en el diccionario una palabra necesita mucho más. Necesita presencia textual, uso extendido y estar acorde con las normas gramaticales y léxicas del español. Y ser necesaria, además, porque nombra una realidad nueva. Conspiranoico no estaba en el DLE hasta ahora, pero se ha usado tanto en los últimos tiempos que había que incluirla, porque designa un rasgo muy específico de una realidad muy concreta. Las palabras tienen ese nosequé (mira, otra palabra que no está en el diccionario pero podría estarlo): las leemos o escuchamos y sabemos exactamente adónde apuntan, son como una flecha o un letrero luminoso; y sin embargo no siempre son clarividentes, también son equívocas y confunden, son polisémicas, sarcásticas, irónicas, hiperbólicas. Pero son piezas del idioma, un idioma que tú y yo y todos construimos.

El castellano, el español, no es machista ni racista ni clasista, en todo caso lo serían sus hablantes. Y alguien que escribe un diccionario debe reflejar en él los usos de las palabras, nos guste o no lo que designan esas palabras. Ojalá no existieran palabras como subnormal: 1. adj. Dicho de una personaQue tiene una capacidad intelectual notablemente inferior a la considerada normal. U. t. c. s. U. frec. c. insulto o en sent. despect.

A todos nos horroriza (o debería horrorizarnos) que alguien llame subnormal a una persona con discapacidad intelectual. Pero debe estar en el diccionario (y bien señalado su sentido despectivo) porque alguien que está aprendiendo español y desconoce esta palabra debe poder encontrarla en el diccionario, por ejemplo. Si miras en la entrada brazo aparece brazo de gitano como 1. m. Pastel formado por una capa delgada de bizcochocon crema o algún dulce por encimay enrollada en forma de cilindro.

Mientras ese pastel en concreto con esa descripción concreta siga llamándose brazo de gitano, deberá seguir apareciendo en el diccionario. Ese es el quid de la cuestión, querida Ana, no sé si me sigues.

Termino despidiéndome de ti como cuarentañera (nueva incorporación, mucho mejor que cuarentona o cuadragenaria, que ya estaban en el DLE): de cuarentañera a cuarentañera (nos llevamos solamente un año, querida), déjame decirte que ya me tocaste los ovarios bastante cuando hace no mucho en Pasapalabra pusiste verde la canción de Hombres G «Sufre, mamón» por su letra machirula y patriarcal. David Summers ya te contestó adecuadamente. Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, explica: Hemos incorporado ‘mamitis’ y no ‘papitis'», declara Muñoz. Para evitar críticas por cuestiones de género ha añadido a su comunicado que no es que consideren que «una cosa existe y otra no: ‘mamitis’ está documentada y ‘papitis’ no».

Pues eso, Ana. Esperando estoy tu próxima salida de pata de banco en el universo tuitero. Y hablando de Twitter, quiero elogiar y recomendar la cuenta @RAEinforma, que es la de la Real Academia Española. Por medio de su etiqueta #dudaRAE se pueden plantear dudas lingüísticas. Tienen una paciencia infinita con ciertas cuestiones, he aquí un ejemplo de alguien que insistía con la discriminación del género femenino en el idioma y la brillante respuesta de @RAEinforma. Lo mejor es el final.

8 de marzo

No saldré a las calles hoy a corear lemas vestida de morado.

  • No me siento parte de unas marchas de tono político monocromo que se arrogan la bandera de un mal entendido feminismo, o blanden una doble vara de medir dependiendo de si la insultada o la parodiada es de izquierdas, a la que hay que defender, o de derechas, y entonces nos callamos todas y miramos para otro lado (casos ha habido unos cuantos).
  • No necesito que, para sentirme incluida, destrocen nuestro idioma con atrocidades como portavoza, miembra, Consejo de Ministras, todes, todxs, etc., ni desdoblamientos innecesarios: chicos y chicas, españoles y españolas, seguros y seguras, contentos y contentas.

No creo en los favoritismos por ser mujer (ni por ser hombre, claro está).

  • Ya hablé en otra entrada (Oferta en la uni) de cómo el gobierno quería ofrecer gratis a las mujeres el primer curso de carreras científicas para fomentar estos estudios, minoritarios entre las chicas. En la Ley Foral 17/2019 de 4 de abril de igualdad entre mujeres y hombres, hablando también de educación universitaria e investigación, se dice: «En las convocatorias de ayudas y subvenciones a proyectos de investigación, se podrán valorar y priorizar los proyectos liderados por mujeres y los presentados por equipos de investigación que tengan una composición equilibrada de mujeres y hombres […]». Ser directora de cine va a salir más rentable que ser director: Cultura reservará un 35% de las ayudas al cine a películas dirigidas por mujeres. Menos mal que queda gente cabal en la farándula: Candela Peña, sobre las ayudas a mujeres en el cine

No creo en la criminalización del hombre.

  • Ciertos discursos feministas colocan a todo ser masculino en el mismo saco de inmundicia y machismo patriarcal. Hay hombres maravillosos y hay auténticos cabronazos, con perdón, y lo mismo pasa con las mujeres. Como reza un texto que circula por mensajería: «A los hombres también les duele cuando matan, violan, acosan o lastiman a una mujer; esta lucha no es de mujeres contra hombres, es de gente buena contra gente mala».
  • Hombres y mujeres, en conjunto, han ido construyendo el mundo como lo conocemos hoy, cada cual con sus propios sacrificios y miserias. Los hombres como fuerza protectora de la familia, como proveedores del sustento en fatigosos trabajos, como luchadores en las guerras -el servicio militar obligatorio, ya extinto, era solo para hombres-, las mujeres como madres, gobernadoras y economistas en el hogar, como la parte más emocional del binomio.
  • La salida de la mujer de puertas para afuera, a la conquista del mercado laboral, trajo cambios positivos. La persecución de la igualdad real y efectiva es lo que interesa, no la lucha entre sexos ni el buscar culpables o dar prioridad, prebendas y privilegios a las mujeres para reparar todo el daño sufrido en el pasado.

Creo en los méritos y el esfuerzo con independencia de la condición de hombre o mujer.

  • Reivindico la igualdad de salarios, la corresponsabilidad en el hogar y la crianza de los hijos. Necesitamos horarios flexibles para todos, permisos de paternidad y maternidad más prolongados (en otros países nos sacan tremenda ventaja). Los empresarios tienen que poner de su parte para favorecer la conciliación y, en consecuencia, la natalidad. Creo que hombres y mujeres somos iguales en lo esencial pero también diferentes, y esa diferencia, que no puede negarse, nos complementa y nos hace mutuamente necesarios para construir la sociedad.

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No entiendo ni papa de la ley Montero, la del «solo sí es sí».

  • Creo que ni la misma ministra la entiende del todo, tal como intenta explicarse en televisión. No me la he leído ni soy jurista pero, según ha informado la prensa, «se entenderá que no existe consentimiento cuando la víctima no haya manifestado libremente por actos exteriores concluyentes e inequívocos, conforme a las circunstancias concurrentes, su voluntad expresa de participar en el acto». ¿Vamos a tener que grabar los encuentros sexuales? ¿O llevarnos un testigo que acredite que ha habido consentimiento? ¿Vale retractarse, o sea, vale decir olvídate del consentimiento de antes, que ahora ya no me apetece? ¿Qué son las circunstancias concurrentes? ¿Van a escuchar la versión del presunto agresor/violador o se van a limitar a preguntar a la mujer si hubo consentimiento expreso? ¿Está a salvo la presunción de inocencia?
  • El Gobierno da luz verde al anteproyecto de ley de libertad sexual que lleva el ‘solo sí es sí’ al Código Penal.
  • Si alguien quiere profundizar, le recomiendo este artículo: La garantía de la libertad sexual y el ‘pensamiento jurídico’ de Podemos

No entiendo tampoco qué de heroico tiene el lema que promueve el Ministerio de Igualdad para gritarlo a pleno pulmón hoy, 8-M. «Sola y borracha quiero llegar a casa».

  • Menudo nivel el del Ministerio: similar al de un graderío de fútbol o al de una rave preuniversitaria. El sentido común dicta a cualquiera que, si se ha bebido de más, lo razonable es ir acompañado, y a ser posible evitando zonas oscuras y poco transitadas. Está claro que lo que se intenta transmitir con este desafortunado lema es que las mujeres queremos sentirnos seguras por la calle, sea la hora que sea, sobrias o no, sin temor a que un desaprensivo -o más de uno- nos agreda sexualmente. Pero hay otras formas de decirlo, eso también. No olvidemos, por otra parte, que, de noche y a ciertas horas, nadie está totalmente a salvo, seas mujer o no.

No quiero que cuestionen mi feminidad.

  • Hay muchas maneras de ser mujer, todas respetables. Pero parece que suspirar por un amor romántico, sentirse deseada al vestir un traje espectacular, o querer recibir un piropo amable son actitudes censurables. Nos quieren homogeneizar e incluso masculinizar. Hasta quieren que vuelva la censura: ¿anuncios publicitarios donde se exhibe el cuerpo femenino? ¡Hasta ahí podíamos llegar! Propongo entonces que dejen de salir tíos musculados nadando en aguas bravas en ciertos anuncios de perfume. Ah, no, que ahí sí está justificado un torso desnudo porque es de hombre.

La igualdad entre mujeres y hombres es un objetivo loable y muy necesario. Pero la demagogia que reina en muchos sectores del actual feminismo no tiene cabida en mis ideales. Si es igualdad, no puede primarse a un sexo sobre el otro, no puede haber favoritismos, no cabe denostar al sexo masculino. Tampoco se puede dar por sentado que todas las mujeres pensamos igual por el hecho de serlo. Para muestra, un botón. Lo triste es que a quienes pensamos distinto ya se nos empieza a tachar de antifeministas.

Decálogos de 19 puntos

El sindicato CCOO ha publicado en su dosier Conquistando espacios y transformando la educación un artículo llamado Breve decálogo de ideas para una escuela feminista. Las autoras son Yera Moreno (artista, investigadora y educadora) y Melani Penna (profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid). Dejo aquí el enlace, es un archivo PDF y el artículo en cuestión comienza en la página 24. Léanlo primero, y después continúen, si lo desean, leyendo esta entrada.

Dosier Conquistando espacios y transformando la educación

Empezando por el hecho de que no es un decálogo porque contiene diecinueve puntos y no diez (deca-, diez), y aunque alguno de estos puntos puede tener parte de razón (como el de la necesidad de incluir en el currículum educativo a escritoras, artistas, y músicos mujeres), me niego a tolerar tal sarta de sandeces, como la de tener que decir *todes para incluir a todo el mundo, por ejemplo. Soy licenciada en Filología Hispánica, sé de qué hablo cuando hablo de lenguaje. No me parece de recibo que haya que cambiar un sistema (porque la lengua es un sistema), porque algunas tengan un complejo de inferioridad cuando al escuchar o leer la palabra todos (o ciudadanos, alumnos, trabajadores, etc.) no se sienten incluidas. Podría escribir y escribir sobre el tema del lenguaje inclusivo y del masculino plural, pero paso a otros puntos.

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Salud, femenino singular

Salud, dinero y amor. Los Rodríguez

Los Rodríguez cantaban «brindo por las mujeres que derrochan simpatía». Salud, contesto; y añado:

Por las que quieren llegar a todo y, aunque saben que igual no llegan, finalmente llegan.

Por las que lo dejan todo y se van de cooperantes a la otra punta del planeta.

Por las que se desviven cuidando del otro, del dependiente, sorteando dificultades con ayudas estatales irrisorias.

Por quienes emigran portando un expediente impecable y brillante, buscando a ver si en otro lugar son valoradas como corresponde.

Por aquellas a las que el cáncer les arrebató una parte (una, no más) de su feminidad y miran la vida con valentía.

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Por las que no tienen otra opción que comerciar con su cuerpo para poder salir adelante de mala manera. Sigue leyendo

Bye, bye, baby boom

Las mujeres vivimos permanentemente cuestionadas. A partir de cierta edad, comienza el tercer grado: ¿No tienes novio? ¿Y cuándo os casáis? ¿Para cuándo el bebé? ¿No vas a hacer abuelos a tus padres? ¿Cuándo le vas a dar un hermanito a X.? ¿Vas a dejar de trabajar? ¿Cuándo vuelves a trabajar? Y así sucesivamente.

En lo que concierne a tener o no descendencia, me gustaría dar voz desde aquí a varias de mis amigas. La decisión de tener hijos compete, en primer lugar, a las mujeres, por el sencillo e incontestable hecho de que es nuestro cuerpo el que va a soportar un tobogán de cambios físicos, hormonales y emocionales y el que va a pasar por el parto y el puerperio, y solo por estos motivos las mujeres somos las primeras en decidir, apoyadas en todo momento por nuestra pareja y nuestra familia.

Si una mujer en edad fértil, con pareja estable y medios económicos responde que no quiere tener hijos ante la insistencia de familiares y conocidos, siempre soportará la incredulidad de sus interlocutores, y quizá la susceptibilidad: en estos casos, se tiende a pensar que ella no puede tener hijos. Ella o su pareja, claro, aunque por alguna razón se suela señalar a la hembra como la que «no puede» tener hijos, sin tener en cuenta que a lo mejor «no quiere» tener hijos, y no deja de ser una mujer completa, realizada, satisfecha con su vida y, por encima de todo, feliz.

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Cabe la otra posibilidad, y entonces no puedo imaginarme lo doloroso que resultará para estas parejas que les pregunten año tras año cuándo se van a animar a ser papás. Una amiga mía y su marido están ahora esperando su primer hijo, concebido por fecundación in vitro tras superar muchos obstáculos y, según me cuenta ella, soportar habladurías y comentarios de mal gusto, como la sugerencia de relajarse para lograr concebir, pues todo se reduce, parece ser, a estar tranquila y no preocuparse tanto, como si para conseguir un embarazo bastase con asistir a clases de yoga. Sigue leyendo

Portavoces y portavozas

Como no siempre puedo ver las noticias (aprovecho para sugerir a Clan TV y a Disney Channel que incorporen noticias en su programación, en una ventanita chiquitita en una esquina aunque sea), se me había pasado por alto esto de lo que todo el mundo habla desde el martes. Pero, gracias a que tengo amigas que me conocen muy bien, recojo la sugerencia de escribir sobre ello. Si los demás opinan, yo también, y más aún siendo filóloga de formación.

Al lío. Pues resulta que Irene Montero, portavoz de Podemos en el Congreso, soltó muy orgullosa ella esto de «portavoces y portavozas», alegando que así visibilizaba «a la mitad de la población». Añadió que el hecho de que esta palabra, portavoz, no tenga una acepción en femenino reconocida en la Real Academia Española denota que esta institución «tiene mucho que aprender (sic) y hacer por la igualdad». Irene Montero debe de pensar que los académicos (síiii, y las académicas también) no tienen ni el graduado escolar, y por eso tienen mucho que aprender. Sigue leyendo