De la maternidad y otros demonios

Me contaba una amiga que pronto será madre lo distorsionado que está el concepto de maternidad. Hemos llegado a un punto en que solo parecen existir los extremos, en este tema y en otros muchos, pero nadie parece querer hablar desde un término medio. Leyendo algunas cosas, fundamentalmente en redes sociales y blogs variopintos, cualquiera se asustaría ante lo que se le puede venir encima si decide tener descendencia. Ejemplo de maternidad terrorífica

El otro extremo estaría en aquellas madres ideales e idealizadas, bellísimas siempre, que parece que no han engordado doce kilos en nueve meses ni han pasado por un paritorio, y cuyos bebés son más parecidos a un reborn (por lo tranquilos y quietecitos) que a la máquina de lloros, cacas y gritos que casi todas hemos padecido. Ejemplo de maternidad idealizada

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Seamos claros: ni ser madre es la gran hecatombe ni tampoco es un reportaje del Hola donde los bebés son perfectos en habitaciones perfectas y ordenadas y con madres perfectas en todo su esplendor. Otra cosa es ver el asunto con humor, y por eso recomiendo el Club de las Malasmadres, una comunidad muy grande de madres que se ríen de sí mismas y desmitifican la maternidad además de luchar por la conciliación con su lema «Yo no renuncio» capitaneadas por Laura Baena, Malamadre jefa. Club de Malasmadres

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En torno a la lactancia

Al principio, tener grietas es normal, pero luego cicatrizan y no las notas. Es importante ponerlo a demanda, cuanto más lo pongas más leche producirás. Yo lo pongo cada tres horas y me duerme muy bien. Para los cólicos ponlo en esta postura. Después de tomar tiene que echar el eructo. Yo me saco con el sacaleches y congelo, es que tengo muchísima. A mí se me queda con hambre, le tengo que complementar con fórmula. Eso te parece a ti, debes intentar lactancia exclusiva, que luego se malacostumbran y se olvidan de mamar. El mío solo quiere del pecho izquierdo, con el derecho llora sin parar. Mi cuñada tuvo mastitis y lo tuvo que dejar. ¿Cómo es que le sigues dando de mamar con año y medio que tiene? Sigue leyendo

¿Comemos fuera?

Comer fuera de casa cuando se tienen niños pequeños es una aventura en el más completo sentido. El Bulli de los restaurantes para ir con niños debería tener, por razones obvias, un menú infantil. Porque no todos los niños comen alubias de Tolosa, cordero al chilindrón o risotto de hongos. Ojalá. Por eso los macarrones, la pechuga de pollo o el sanjacobo con montaña de patatas fritas se hacen imprescindibles si queremos tener la comida (o la cena) en paz. Sigue leyendo