Mira, hijo…

No hace ni una hora que, de pronto, mi hijo de siete años me ha dibujado el símbolo @ y me ha preguntado (o más bien quería confirmarlo) si eso valía como la o, la a y la e juntas. Su tutora se lo había dicho. Y también tienen carteles en clase de mates para guiarles con los problemas, como que si el problema dice “entre los/las dos” significa que hay que sumar. Mi respuesta primera ha sido apagar la tele, mirarle a los ojos y decirle que su profesora no tiene razón y miente. El signo @ no es lingüístico. Lo que muchos le han atribuido no tiene fundamento científico (sí, la lingüística también puede llamarse ciencia). Entre su padre y yo hemos tratado de explicarle, para sus siete años, que el castellano tiene en el masculino plural la marca de ambos géneros. Le he puesto un ejemplo que mi profesor Ramón González nos dio en la universidad. La palabra ‘día’ es, frente a ‘noche’, el término no marcado, porque ‘día’ significa ‘día = horas diurnas de luz’ pero también significa ‘día + noche’, 24 horas. ‘Noche’ solo significa ‘noche’, es el término marcado.

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Así, ‘chicos’ es el término no marcado frente a ‘chicas’. Chicos puede ser sólo los chicos, o puede ser chicos + chicas. En cambio, chicas siempre será ‘chicas’.

Mi hijo lo ha entendido. Le he recalcado que si algún profesor le fuerza a desdoblar los géneros, que me lo mande con un lazo, que tendremos una charla. Lo sé, estoy en una batalla perdida, pero me niego a dejar de luchar.

Tengo afasia de género, criaturas

Llevo un rato con sudores fríos pensando en mi afasia de género. Es una dolencia nueva que me empieza a aquejar y que creo (no creo, lo sé con seguridad) no superaré nunca a no ser que me trasplanten un cerebro nuevo. La afasia de género impide a quien la padece expresarse, tanto oralmente como por escrito, según los nuevos cánones de lenguaje inclusivo.

Javier Lambán obligará a sus funcionarios a decir “criatura” en lugar de niño o niña

Les invito a leer este documento, elaborado al parecer por un doctor en Lingüística, por mandato de quienes gobiernan en Aragón, los socialistas. ¿O socialistos? Por lo visto quieren que la administración pública aragonesa sea respetuosa en sus formularios, escritos, instancias, etc. y al dirigirse a los ciudadanos. Respetuosa en cuanto al género, que seguro que en lo demás ya eran muy, pero que muy, respetuosos.

Lenguaje inclusivo con perspectiva de género. Gobierno de Aragón

Son 65 páginas que darían para una réplica casi punto por punto. Reconozco que algunas recomendaciones tienen bastante sentido, y aquí me falta espacio para hablar de todas ellas y de las que no tienen sentido ninguno, en mi humilde opinión. Como no quiero aburrir, voy a centrarme en un par de cosillas bastante llamativas.

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Ombliguismo

Hace ya un tiempo de mi último escrito, y no han faltado noticias “susceptibles” de tener una entrada en este blog. Porque, madre mía, entre sentencias judiciales, manadas, partidos políticos emergentes, Brexit, chalecos amarillos y otras historias de la actualidad, material no me falta. Pero como una tiene predilección por las noticias curiosas, si además estas tienen como componente un tema lingüístico, pues ya tenemos de qué hablar.

Abunda actualmente un mal que en realidad es más viejo que la tos, y no es otro que el ombliguismo. La palabra no está aceptada, pero tiempo al tiempo. ¿Pues no van los de la Generalitat y exigen a la casa Playmobil que etiquete sus juguetes en catalán? Aquí, la noticia en cuestión: La Generalitat de Catalunya quiere imponer el catalán a los ‘clicks’ de Playmobil

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Perdona nuestras ofensas

Prepárense para dos cosas: la primera, que vengo ofendida. Y la segunda, que esta entrada va a estar plagada de enlaces para que ustedes cliqueen a gusto y se entienda de qué hablo.

El acicate ha sido una persona con la que coincidí en la universidad y hace mucho que no veo en persona. Nos seguimos en Facebook y suele publicar reflexiones muy interesantes y con mucha guasa, como dicen en el sur. Transcribo parte de su última publicación:

<<Creo que ha llegado el momento de hacer oficial que los millennials ya han crecido y que el término que está despuntando para la generación actual es los “ofendiditos”. Espero que alguien escriba un libro o empiece un blog sobre este tema, que da para mucho. Se puede empezar hablando del emoji ensalada al que hubo que quitar el huevo para no ofender a los veganos (…) y seguir directamente con el tema de los refranes que hay que eliminar por ofensas a animales (…). Nos estamos ofendiendo “por encima de nuestras posibilidades”.>>

Recojo el guante, y empiezo diciendo que no doy crédito, ya que ni me había enterado de lo del emoji y los refranes. Aquí les dejo sendos enlaces para que se ilustren como he hecho yo: Google elimina el huevo de su emoji de ensalada para contentar a los veganos

PETA exige modificar los refranes “ofensivos” referidos a los animales porque “vulneran sus derechos”

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No es ninguna gilipollez

Más de uno se habrá llevado las manos a la cabeza al leer los extractos del libro más famoso del momento: Español en vivo.

La guía que enseña a los rusos a hablar español de puta madre

Para quien aún no se haya enterado, este método de enseñanza de español para hablantes de ruso ha desatado la sorpresa y las risas en Twitter y en algún magacín televisivo. Imagino que dicho manual irá dirigido a alumnos adultos, no a escolares menores de edad. Si nos llama la atención a los hispanohablantes es por varios motivos, y creo que el más obvio es que refleja con pasmosa realidad lo malhablados que somos por estos lares. Aquí hay más tacos que en una cantina mexicana.

El libro de marras tiene como autores a gente experta en la materia, como puede leerse en el artículo citado arriba. Todos los que hemos estudiado algún idioma podemos recordar cómo eran de correctos y “estiradillos” los diálogos que venían en los textos y ejercicios. Los profesores nos hablaban de pasada, en el caso del inglés, del slang y del colloquial English. Pues bien, aquí tenemos un ejemplo vivísimo del español de la calle, el de tu vecino, el tuyo propio cuando tienes un mal día, el del cuñado que lo cree saber todo, y hasta el del quinqui que trapichea. Por supuesto que no estamos todo el tiempo hablando así -quizá en algún módulo carcelario o en la grada de cualquier estadio de fútbol, sí-, pero quién se atreverá a negar que todos soltamos a la cuadrilla Gilipollas, Mierda, Coño, Puñetero, De Puta Madre, Me Cago En, Joder y La Hostia a la primera de cambio. Y al Cojonudo, Cabrón(azo), La Madre Que Me/Te Parió y Cojones.

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¿Deben estas lindezas aparecer en un manual de lengua extranjera? En mi opinión, siempre y cuando se especifique que pertenecen a un registro coloquial y aparezca su equivalencia en registro estándar, sí. No hay más que ver cualquier serie española. En muchos países tienen la sana costumbre de no doblar a su idioma nativo las ficciones televisivas, sean españolas o no. Las dejan en versión original, y está probadísimo que allí aprenden el español real, pues aunque las tramas son inventadas, suelen captar muy bien el habla del momento. Y no me refiero solo a la colección de tacos, sino a expresiones muy comunes que no pueden tomarse en sentido literal e incluso no tienen traducción o equivalentes en otros idiomas. Sin extenderme más, pensemos en frases como “¿Qué pasa?”, que puede estar preguntando literalmente por lo que está sucediendo, o puede ser un saludo coloquial. O esta otra: “Nos vemos“. Es obvio que nos vemos, si tenemos la vista en condiciones. Pero sabemos que es una despedida también, del tipo hasta luego o hasta pronto.

La sociolingüística y la pragmática son ramas de la lingüística bastante olvidadas en la enseñanza de idiomas hasta hace pocos años. Este manual de español, o al menos las páginas que hemos podido ver gracias a internet, tiene en cuenta estos aspectos, y en un nivel de lengua intermedio-alto es de agradecer que aparezcan estas cuestiones. Así, cuando un ruso venga a España o hable con un español,  tendrá plena competencia lingüística. Un par de amigas con gran experiencia como profesoras de español podrían dar al respecto algún apunte.

Hablar: del latín FABULARE, ‘decir fábulas’

Me siento orgullosa de mi tierra, Navarra, antiguo Reyno e importante pieza en la historia de España. Lugar de cultura ancestral, aquí se habló y se habla aún una de las lenguas más antiguas que hoy perviven, el euskera o vascuence, y cuyo origen es incierto. Por Navarra discurre el Camino de Santiago, que ofrece contrastes y diversidad en cuestión de paisaje y paisanaje. En Navarra disfrutamos de una exquisita gastronomía, fruto de un campo y una ganadería privilegiados; contamos con tres universidades, una economía aceptable para los tiempos que corren y una amplia oferta cultural y festiva.

He dudado mucho acerca de si escribía o no esta entrada, por lo espinoso del tema, pues es triste que aquí nos miremos de soslayo cuando tocamos determinados asuntos de identidad, nacionalismo y lengua.

Quienes hoy gobiernan en Navarra se están inventando una realidad paralela existente solo en sus cabezas, una fábula; más aún, una desiderata. La lengua oficial de Navarra es el castellano, y el euskera es cooficial únicamente en la zona considerada vascófona. Olvidándonos por un momento de la oficialidad y de “encerrar” las lenguas en compartimentos estancos, lo cierto es que, en la práctica, menos del 7% de la población navarra utiliza de manera habitual el euskera, según un estudio reciente. Un estudio rebaja el uso del euskera en Navarra al 6,7% de la población Dicho estudio señala que en Pamplona, la capital, apenas el 3% emplea en el día a día la lengua vasca. Con esta situación, el ejecutivo foral está librando una batalla por diferentes frentes:

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Decálogos de 19 puntos

El sindicato CCOO ha publicado en su dosier Conquistando espacios y transformando la educación un artículo llamado Breve decálogo de ideas para una escuela feminista. Las autoras son Yera Moreno (artista, investigadora y educadora) y Melani Penna (profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid). Dejo aquí el enlace, es un archivo PDF y el artículo en cuestión comienza en la página 24. Léanlo primero, y después continúen, si lo desean, leyendo esta entrada.

Dosier Conquistando espacios y transformando la educación

Empezando por el hecho de que no es un decálogo porque contiene diecinueve puntos y no diez (deca-, diez), y aunque alguno de estos puntos puede tener parte de razón (como el de la necesidad de incluir en el currículum educativo a escritoras, artistas, y músicos mujeres), me niego a tolerar tal sarta de sandeces, como la de tener que decir *todes para incluir a todo el mundo, por ejemplo. Soy licenciada en Filología Hispánica, sé de qué hablo cuando hablo de lenguaje. No me parece de recibo que haya que cambiar un sistema (porque la lengua es un sistema), porque algunas tengan un complejo de inferioridad cuando al escuchar o leer la palabra todos (o ciudadanos, alumnos, trabajadores, etc.) no se sienten incluidas. Podría escribir y escribir sobre el tema del lenguaje inclusivo y del masculino plural, pero paso a otros puntos.

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Portavoces y portavozas

Como no siempre puedo ver las noticias (aprovecho para sugerir a Clan TV y a Disney Channel que incorporen noticias en su programación, en una ventanita chiquitita en una esquina aunque sea), se me había pasado por alto esto de lo que todo el mundo habla desde el martes. Pero, gracias a que tengo amigas que me conocen muy bien, recojo la sugerencia de escribir sobre ello. Si los demás opinan, yo también, y más aún siendo filóloga de formación.

Al lío. Pues resulta que Irene Montero, portavoz de Podemos en el Congreso, soltó muy orgullosa ella esto de “portavoces y portavozas”, alegando que así visibilizaba “a la mitad de la población”. Añadió que el hecho de que esta palabra, portavoz, no tenga una acepción en femenino reconocida en la Real Academia Española denota que esta institución “tiene mucho que aprender (sic) y hacer por la igualdad”. Irene Montero debe de pensar que los académicos (síiii, y las académicas también) no tienen ni el graduado escolar, y por eso tienen mucho que aprender. Sigue leyendo