Superliga, o sea.

Pobrecitos de nosotros, qué mal nos va que estamos pringando pasta y con el estadio en obras y sin pagar. Ya no vendemos tantas camisetas desde que se nos fue CR7. Hay más gente viendo La isla de las tentaciones que las galopadas de mi querido Vinicius. La juventud prefiere el Twitch o el Tik Tok antes que tragarse 90 minutos con el añadido, las pausas de revisión del VAR y la de hidratación si hace calor. La reforma que promete la UEFA para 2024 nos va a pillar ya muertos, RIP. Menos mal que yo, tito Floren, tengo la solución. ¿Por qué me tengo que tragar un Levante-Real Madrid que aburre a las ovejas? Me voy a juntar con mis coleguillas millonetis de la élite balompédica y nuestros laureados clubes jugarán una Superliga que sí va a interesar a todo el mundo y va a dejar mucha pasta en las arcas blancas. Las ligas nacionales, si eso, para los pobretones. Y no nos salimos de la española por solidaridad y porque somos muy majos, que a ver qué va a hacer el populacho sin ver los pocos partidos decentes que les proporcionamos Madrid, Atlético y Barcelona.

Claro, Floren, claro. Si tienes razón. A un señor de Pozuelo o a una chica de Castrourdiales les vuelven locos el Manchester United o el Milan. Se saben la historia de todos esos clubes europeos que deslumbran con su fútbol, conocen sus plantillas, han pisado las gradas de los grandes estadios, los templos del fútbol con mayúsculas. La Champions League se os ha quedado pequeña, porque a veces la juegan equipillos del montón, y hasta que no llegan los cuartos o las semis no empieza lo bueno. En el fondo lo vuestro es magnanimidad y amor al prójimo. https://www.eurosport.es/futbol/superliga-europea-formato-funcionamiento-clubes-que-es_sto8279560/story.shtml

Lo dices tú, textualmente: «Una vez que tenemos el dinero, lo repartimos porque el fútbol funciona con solidaridad». Pues nada, el cheque ya nos lo mandas cuando quieras, a la atención de Luis Sabalza, que nosotros también tenemos que pagar la reforma del estadio; la diferencia es que hay dinero para ello. «La situación es muy dramática. No es normal que la gran mayoría de clubes modestos ganen dinero y pierda dinero el Barcelona, por ejemplo. Eso no puede ser». Ah, no, no, no, eso no. Hasta ahí podíamos llegar. A lo mejor los clubes modestos que tú dices no se gastan lo que no tienen, cuentan con una masa social fiel que no da la espalda a la segunda derrota consecutiva (ni a la séptima), y gestionan mejor que un club grande su patrimonio. A lo mejor sus jugadores no tienen inconveniente en bajarse la ficha cuando vienen mal dadas. El amor a los colores y esas cosas.

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«Hoy en día muchos jóvenes dicen que los partidos se les hacen largos (…). El mundo cambia. O no tiene suficientemente interés el partido o hay que acortarlos. Yo hay muchos partidos que no los aguanto». Floren, el fútbol es de los aficionados, y de eso tú tienes poco o nada. Fútbol es ver partidos aburridos de tu equipo, soportar derrotas ignominiosas y aún así no renegar de tus colores. Fútbol es abrazar a un desconocido gritando gol con todas las cuerdas vocales en tensión. Es un pasado con un padre o un abuelo que nos empezó a contagiar el gusanillo cuando no levantábamos ni un metro del suelo. Es llorar de alegría porque os habéis salvado de bajar a los infiernos. Es celebrar un córner en el minuto 92 porque sabes que ahora o nunca. Es sentir como de tu familia a Oier, Torres, David García o Moncayola. Es pasear por la Estafeta y gritarles a unos pelos al viento ¡aúpa ahí, Aridane! Es dar colorido a una grada, pulirse los ahorros para apoyar al equipo en Gijón, Sevilla, Vigo o Burdeos. Es planificar el fin de semana en función de a qué hora juegan los tuyos. Fútbol es todo lo que no propugna esa Superliga que te has inventado. Es soñar con lo imposible a base de esfuerzo y mérito. Es dejar que cualquiera pruebe, si lo ha merecido, las mieles de enfrentarse a los poderosos. Fútbol es que exista el «Alcorconazo» (lo siento, Floren, sé que escuece). Agradezco desde aquí a Valencia y Osasuna, que juegan mañana (y a otros equipos que harán reivindicaciones parecidas), porque van a lucir camisetas con el lema ‘Earn it’ (ganátelo). Dos palabras que resumen lo que opinamos muchísimos aficionados.

Los que tenéis tanto poder, Floren, podíais invertir vuestros esfuerzos en hacer que los aficionados podamos volver a nuestros estadios. Que la pandemia existe y hay que hacer muchos sacrificios, sí, pero el fútbol se ve y se disfruta al aire libre, y con un poco de organización y de voluntad ya se podía haber intentado algo. Que hay actividades más de riesgo que estar en una grada con separación y todo eso. A lo mejor es que os ha venido bien que no podamos estar, no lo sé.

No sé qué pasará con tu invento de hermandad universitaria yanqui. Pero recuerda que los empollones, los rezagados, los del club de ciencias y el de ajedrez, los que estudian con beca y malviven en un apartamento de 40 metros cuadrados podemos unirnos y despacharos de la liga. Id a vuestra mansión a celebrar fiestas pijas y a beber ponche, que nosotros nos vamos al bar de la esquina a beber cerveza fría y a gritar los goles de nuestro equipo. Aunque pierda.

Una historia «covidiana»

«Covidiano«. Acrónimo que me acabo de inventar a partir de cotidiano y covid.

Les voy a contar un caso real y reciente, aunque con nombres falsos para preservar la identidad de los protagonistas. En Pamplona, Iñaki regenta un bar junto a su mujer, Laura, y su hija, María. Algunos fines de semana, el hermano de Laura, José, les echa una mano trabajando en el bar. José está soltero y es el que atiende a sus padres y el que más está con ellos.

El viernes 12 de marzo, un cliente habitual del bar acudió como tantas otras veces y pidió que le dieran de almorzar. Iñaki decidió almorzar con él, pues se llevan bien, y María, la hija, atendió la mesa. En el bar también estaban Laura y José.

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El lunes 15, Laura e Iñaki supieron que habían dado positivo en coronavirus (ya tenían síntomas el día 14), y también su hija María. José, el hermano de Laura, empieza a tener síntomas el martes 16 y da positivo. Afortunadamente, no ha contagiado a sus padres. Pero sí ha contagiado a su otro hermano, Patxi, y su mujer, Lorena, y a su sobrina, Leire, que habían estado con José en la casa del pueblo el fin de semana del 13 y 14 de marzo. Pero ese martes 16, Patxi y Lorena no saben aún que están contagiados. Patxi y Lorena se enteran el lunes de lo ocurrido con el almuerzo del día 12 y su cuñado Iñaki. Por si acaso, Lorena decide que ese lunes no irá a visitar a su madre, como suele hacer. Patxi y Lorena se encuentran bien, y su hija también. Patxi ha ido toda la semana a trabajar, y Leire al colegio.

El viernes 19, Lorena tiene fiebre, dolor de garganta y dolor de cabeza. El sábado 20 la prueba da positivo. El domingo se hacen la prueba Patxi y la pequeña Leire, los dos asintomáticos. Ambos se enteran de que son positivos el lunes 22. Lorena, Patxi y Leire habían estado con José el fin de semana del 13 y 14 de marzo. Pero cuando José dio sus nombres el martes 16 al equipo de rastreadores, no consideraron necesario hacerles PCR porque no habían estado con José el lunes 15. Desde el 15 de marzo hasta el 19, Lorena ya tenía el virus. Pero no es hasta el día 20 cuando sale el positivo. Ese mismo día, por la noche, Iñaki se encontraba muy mal y no podía respirar bien. Para entonces ya sabían que el «amigo» del almuerzo había ido al bar siendo positivo en coronavirus, y sabiéndolo. Laura llamó a urgencias pero no le quisieron mandar una ambulancia al pueblo donde viven, cerca de Pamplona. Que no había ambulancia, le dijeron. Laura no tuvo otro remedio que coger el coche, de noche, y llevar a su marido, que no respiraba bien, a urgencias. Recordemos que ambos son positivos y en teoría no deben salir de casa. Pudieron haber lamentado ese trayecto para siempre si Iñaki se hubiera puesto peor mientras Laura conducía.

Decíamos que Leire ha estado yendo al colegio los días previos al positivo de sus padres y el suyo propio. Lorena, afortunadamente, no ha estado con personas vulnerables y no trabaja, así que sus contactos han sido mínimos. Lorena comunica al colegio el día 22 por la mañana que su hija ha dado positivo en la prueba del domingo 21. Los rastreadores comunican al colegio el lunes 22 por la noche que no es necesario confinar a la clase de esta niña porque han pasado más de 48 horas desde que estuvo en clase por última vez (la niña salió del colegio el jueves 18 y no había vuelto a ir desde ese día, ya que el 19 era festivo. El 19 fue cuando su madre empezó con síntomas).

Lorena, positivo en coronavirus y con síntomas, no tendrá que hacerse una segunda PCR después de los diez días de cuarentena, pero sí le harán seguimiento desde su centro de salud. Eso es lo que dice el protocolo en Navarra. El tipo que fue a almorzar el día 12 quizá se había saltado su cuarentena.  O quizá estaba en el décimo día y por eso se fue al bar, pero contagió. No sabemos los detalles de su historia. Pero les ha calzado el bicho a Iñaki (en la UCI, asmático), Laura, María, José. Patxi, Lorena y Leire.

Llevamos más de un año con la mierda esta, con perdón, de la pandemia. Todavía hay quien no se lo toma en serio. Quien es positivo y sale de casa. Quien se quita la mascarilla en cuanto pone sus posaderas en la silla de un bar y no se vuelve a cubrir la cara hasta que sale de ahí. Quien aún no sabe colocarse correctamente una puñetera mascarilla (es una mascarilla, no un mueble de Ikea). Quien se junta con quince en una casa a comer, beber y celebrar cualquier cosa, todos bien juntos y sin mascarilla. Quien se queja, y con razón, de las mil restricciones que nos imponen pero luego no pone nada de su parte para que estas vayan desapareciendo y nos vayan soltando cuerda.

Lorena es amiga mía. Leire va al colegio con mis hijos. Mi deseo es que ellas y todos sus familiares se recuperen bien de esta enfermedad diabólica. Y que historias como esta y con otros protagonistas y otros avatares nos den una lección a todos sobre lo que no hay que hacer.

Patatas neutras

La corrección política ha llegado al mundo juguetero. La marca Mr Potato, juguete de Hasbro, abandona tan masculino nombre para ser Potato Head, denominación que no incluye referencias al sexo. https://www.lavanguardia.com/cribeo/fast-news/20210226/6260149/hasbro-retira-mister-potato-conocemos-rebautizarlo-genero-neutro.html

Porque, como todo el mundo sabe, los niños (y las niñas, válgame el Señor), ven una patata con ojos y ya se identifican con ella. Y si se identifican con una patata con bigote, ¿dónde quedan los derechos de las criaturas de no identificarse con ese rol, vamoavé? ¿Y qué es eso de llamar míster a un tubérculo? Estábamos confundiendo a nuestros hijos, qué terrible. Ahora ya puedo dormir tranquila: la patata con ojos es de «género neutro». Sí, entrecomillado. Porque el género lo tienen las palabras, y el frutero del barrio, de quien las abuelas dicen que tiene el género muy bueno.

Decía que puedo dormir tranquila, pero no. En Toy Story había una Señora Potato. ¿Y ahora, qué? La han dejado viuda a golpe de copyright. Más que viuda, la han dejado a dos velas y sin coyunda. Espero que en las cajas del nuevo Potato Head metan accesorios para armar una Señora Potato. ¿O eso tampoco? Imagino que si es sexista lo de Mr Potato, también lo será que entre las piezas haya labios rojos y carnosos, un sombrero con flores o unas orejas con pendientes. Entonces el juguete se nos quedaría muy limitado, prácticamente a unos ojos neutros, una nariz neutra, unas orejas neutras y una boca neutra. Los niños no son estúpidos, y por quitar el «Mr» del nombre no van a dejar de ver a un señor patata, de sexo masculino. Que haya señoras con bigote es la excepción, amigos.

Va, en serio: se les ha ido la pinza. Otra cosa es lo que lleva haciendo Mattel con su Barbie cada vez más inclusiva, decisión no exenta tampoco de polémica: https://www.nacion.com/viva/moda/barbie-inclusiva-conozca-a-las-munecas-con/6T2DNPTFUZHFDM6VAJR65D6O5M/story/ Si existiera una forma de meternos dentro del cerebro de un niño para saber realmente qué se le pasa por la cabeza cuando está jugando con Potato, con Barbie, con Playmobil, etcétera, quizá (y solo quizá) dejarían de ocurrir estas cosas. Si de verdad la industria juguetera quiere hacer algo útil y en beneficio de los niños, le propongo lo siguiente. En primer lugar, que deje de asociar el color rosa con las niñas. Recorrer el pasillo de muñecas de una juguetería es como meterse en la mansión de Barbie: rosa, rosa, rosa, fucsia, violeta, más rosa. Debería firmarse un acuerdo del gremio para que las cajas y etiquetas de todos los juguetes, independientemente de la marca o el fabricante, fuesen del mismo color, por ejemplo blanco. Y sobre el blanco podrían ponerse unas líneas de color, identificando cada uno con una franja de edad: 0-1 año, 1-2 años, 2-3 años, 3-6 años, 6-8 años, 9-12 años. Cero referencias al sexo. Y una guía por colores sobre lo que realmente importa: para qué edad es adecuado el juego o juguete. Nadie se ofendería (supongo) y la idea ayudaría muchísimo a padres, consumidores y comerciantes. Y como me siento generosa, ahí van dos materias del ámbito juguetero que todavía están por ser cambiadas en el aspecto identitario-sexual. En primer lugar, los disfraces. Si una niña o una mujer se quieren disfrazar de policía o bombero (por poner dos ejemplos), la niña verá en el envoltorio del disfraz la foto de un niño, nunca una niña, y la mujer adulta tiene dos opciones: comprar el disfraz «para chicos», que le quedará grande muy probablemente, o comprar la versión «para ellas»: policía sexy, bombera sexy… Dejen de «sexificar» los disfraces, por favor. Y en segundo lugar: el futbolín. Ya están tardando en poner «chicas» en los futbolines, que el fútbol femenino es una realidad, y ese cambio sí sería útil y significativo, no como llamar Potato Head a Mr Potato. DEP.

La culpa es del guisante

¿Recuerdan el cuento de La princesa y el guisante? Para casar al príncipe, debían encontrar a una verdadera princesa a la que hicieron pasar una prueba sin ella saberlo: colocaron un guisante debajo de una decena de colchones. Al día siguiente, la candidata contó que no había descansado nada porque notaba algo molesto bajo el colchón. Ella era la nuera perfecta: delicada y de piel fina hasta para notar un mísero guisante a bastante distancia de su trasero.

Vivimos rodeados de princesas de piel fina que denuncian pequeñeces. La última, que Disney haya señalado tres clásicos suyos por contenidos racistas. Pueden leer el asunto aquí: https://www.huffingtonpost.es/entry/disney-bloquea-por-racismo-dumbo-peter-pan-y-los-aristogatos-para-menores-de-7-anos_es_600ea626c5b6fe97669e0eaa

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Para no alargarme mucho, me centraré en una de mis películas favoritas: Peter Pan. Resulta que se ridiculiza a los nativos americanos -nativos de Nunca Jamás, como todo el mundo sabe- llamándolos ‘pieles rojas’. A qué está esperando la tropa de censores para eliminar por siempre todos los wéstern de extensas praderas, indios (perdón, nativos americanos) emplumados que no saben hablar inglés, oh my God, salvajes cortacabelleras que montan a caballo «a pelo» y tienen una endiablada puntería con el arco y las flechas. Qué imagen denigrante para esos antepasados venerables. Normal que el cine los retratara así, crueles y salvajes, para justificar de algún modo la masacre deliberada que llevaron a cabo los estadounidenses contra las tribus que obstaculizaban la expansión política y territorial. Si les gusta la historia, lean sobre ello porque hemos crecido engañados viendo pelis de John Wayne: https://www.abc.es/historia/abci-verdad-7-caballeria-jinetes-lideraron-genocidio-indio-eeuu-201908210124_noticia.html

Más allá de cuestiones raciales, facilitemos el trabajo a los ‘pieles finas’ y desmenucemos Peter Pan hasta dejarla como la bazofia infumable que quieren que sea. Qué dirían…

  • El Partido Pirata en defensa del Ron (PPR): la imagen que se da en Peter Pan de la piratería es falsa: se nos pinta como torpes, cobardes e inútiles, incapaces de pararles los pies a unos mocosos maleducados e insolentes. Pardiez.
  • Los Coleguis Animalistas en defensa de los Peluditos (CAP): el personaje de Nana, un perro san bernardo al que explotan laboralmente como niñera de tres hermanos, acaba expulsado de su hogar y durmiendo a la intemperie. Es intolerable.
  • La Asociación Brigitte Bardot contra las Pieles (ABB): esos pulgosos Niños Perdidos van ataviados con pieles de animales muertos. ¿Qué clase de mensaje estamos enviando a las nuevas generaciones: que pueden matar a su antojo para abrigarse?
  • Hadas en Lucha (HL): Nosotras tenemos voz, no como esa Campanilla ridícula y muda que suspira como una tonta por Peter, que no le hace ni caso hasta que Garfio la enjaula y él teme por su vida. La película no retrata bien a las hadas, no nos representa. Tonto Pan y tonta Wendy.
  • Sirenas Veganas (SSVV): Las sirenas salimos en la película como seres frívolos y holgazanes, sin objetivos en la vida, y no es así porque llevamos siglos denunciando la pesca indiscriminada y la contaminación de los mares.
  • Amigas de Irene Montero por la Igualdad (AIMI): El personaje de Wendy es un insulto a la inteligencia: una niñita remilgada cuya gran aspiración es ser madre para contarles cuentos a sus hijos, una tonta que bebe los vientos por un duende con mallas verdes al que aún no le ha salido pelo en el pecho. Wendy perpetúa los estereotipos de género porque sabe coser sombras, cantar, contar cuentos, no lleva pantalones, tiene el pelo largo y tirabuzones, y ha de cuidar de sus hermanos porque sus padres pasan del tema. Es un personaje desvalido y sin recursos que necesita en todo momento que la rescate una figura masculina.

Ahora en serio. Estamos llegando a un punto en que todo ofende y es censurable, cualquier cosa es susceptible de herir sentimientos. La corrección política lleva camino de ir acabando con películas, libros, series y canciones. Los personajes malvados, ¿alguien sabe qué tipo de actores o actrices deberán interpretarlos? Si son mujeres, será machismo. Si no son blancos caucásicos, será racismo. Si hablan otro idioma, será xenofobia. Si son bajitos, o gordos, o calvos, o miopes, será discriminación. Cualquier manifestación cultural que hable de hechos pasados será censurable a ojos de la corrección política: los mencionados western, el conocido caso de Lo que el viento se llevó y HBO, las pelis de nazis, todos los cuentos clásicos, cualquier historia en la que la mujer no aparezca empoderada, líder y resolutiva, sino sumisa y unida a un hombre que se lleva el protagonismo.

Disney tiene trabajo si quiere limpiar su imagen, porque la mayoría de sus películas, al menos las antiguas, retrata a princesas enamoradas a primera vista de un hombre que acaba rescatándolas con un beso de amor o luchando contra dragones. Hay que esperar a Mérida, Vaiana, Elsa y Anna para descubrir mujeres jóvenes tenaces, luchadoras e independientes. Es la simple evolución de los tiempos, lo cual no significa que haya que cargarse lo del pasado.

Se trata de ignorar el guisante y disfrutar del sueño reparador.

Olentzero está enfadado

«Olentzero da «un tirón de orejas» a los niños de Leioa por no escribirle las cartas en euskera»

https://www.elcorreo.com/bizkaia/margen-derecha/polemica-olentzero-tiron-orejas-ninos-euskera20201211092855-nt-20201211105711-nt.html

No sé qué me parece más rastrero: si abroncar a los niños por expresarse libremente en la lengua que dominan o que simplemente están más habituados a utilizar, o si amenazarlos con dejarlos sin regalos si Olentzero no recibe las peticiones en la lengua exigida.

A ver, que lo de amagar con dejar a los críos sin regalos no lo ha inventado el ayuntamiento de Lejona/Leioa. En cuanto arrancamos del calendario la hoja de noviembre, todos los padres recurrimos al «si no te portas bien, igual no te traen lo que has pedido, que se enteran de todo». Incluso antes de noviembre, si me apuran. Pero eh, son nuestros hijos, y Olentzero, majo, ahí te has metido en el fango. ¿Amenazas con no regalarles lo que desean porque no entiendes el castellano? De esto último no queda ninguna duda: ni lo entiendes ni te sabes expresar bien en esa lengua. Aquí pueden leer íntegra la carta de Olentzero a los niños de Leioa:

Además de tener una redacción bastante deficiente y con numerosos anacolutos, el texto omite tildes (varias veces en cómo, pero también en carbón), pone comas donde no hace falta y las omite donde sí se necesitan, o confunde el porque con el por qué. Los signos de apertura de exclamación e interrogación brillan por su ausencia, y en su conjunto el texto parece sacado del traductor de Google en sus peores momentos. Olentzero y Mari Domingi se pasan el día «preparando carbón» (igual querían decir carbonara, no sé), no extrayéndolo. Sobre las cartas de los niños dicen que «estaremos deseando recibirlas», construcción extraña si la comparamos con la simple y llana «estamos deseando recibirlas».

En fin, podría hacer un extenso comentario sobre los errores de redacción y estilo, pero al margen de esto tengo una preocupación mayor. De todos es conocido el afán del nacionalismo -de todo nacionalismo- por utilizar las lenguas como signo identitario y diferenciador y no como mero instrumento de comunicación o bien cultural. A nadie le es desconocida la forma de pensar a este respecto del Partido Nacionalista Vasco, que gobierna en coalición con el PSE en la localidad que nos ocupa. Pero embadurnar unas fiestas entrañables, tan ligadas a la infancia, a la ilusión inocente, con el empeño de construcción nacionalista e identitaria, de odio a lo español y de afán diferenciador y segregador utilizando a los niños, que leerán emocionados ¡una carta de Olentzero! es, sencilla y tristemente, rastrero, nauseabundo y a todas luces fuera de lugar.

Desde el ayuntamiento se defienden diciendo que muchos padres agradecen que animen a sus hijos a expresarse en euskera. La enseñanza del euskera ya está perfectamente instalada en el sistema educativo del País Vasco. Su conocimiento no implica necesariamente su uso mayoritario. Fomentar no es forzar. Hay múltiples formas de activar el uso de una lengua sin pasar por las amenazas a unas criaturitas que esperan ansiosas sus regalos.

La carta termina animando a estos insensatos niños enemigos del euskera a apuntarse en una web para participar en una videollamada con el trío carbonero. Me pregunto qué hará el PNV cuando se desplieguen las ventanitas del Meet, Zoom o equivalente y la chiquillería abra una boca enorme para decir a sus ídolos «¡¡holaaaaaaaa!!» y a continuación pregunte a bocajarro si Olentzero va a atender sus peticiones a pesar de haber escrito la carta en castellano.

Apuesto a que el saco de Olentzero irá este año repleto de diccionarios y gramáticas de lengua vasca para enmendar esta inmoralidad.

Almas tristes

En la película de animación Trolls (Dreamworks), esos pequeños seres de pelos de colores, canciones pegadizas y purpurina a raudales se ven por un momento atrapados por los tristes «bergen», y sus esperanzas de escapar se desvanecen. Sus cuerpos de colores y sus cabelleras llenas de luz y vida se apagan y se tornan grises. Hasta que uno de los trols entona una melodía llena de amor y poco a poco hace que cada trol vuelva a recuperar sus colores, su esperanza y el ánimo para intentar un plan de huida en equipo que finalmente resulta exitoso.

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Vivimos un tiempo gris, nuestras cabelleras han perdido su arcoíris, y entonar canciones felices resulta cada vez más difícil. Siguiendo con el símil cinematográfico, vivimos un día de la marmota perenne. De casa al trabajo y del trabajo a casa -el que tenga trabajo, claro. El ocio se ha reducido a ver pelis y series en el sofá, guasapear mensajes a nuestros familiares y amigos, a quienes no vemos o vemos muy poco, en la calle y sin un triste abrazo, y marchar al monte más próximo a pasear a ver si la naturaleza es capaz de sanar nuestra alma triste.

El otro día fui con mis hijos al cine, no habíamos estado desde el verano. Era miércoles, no esperaba ver mucha gente en la sala. La película, Trolls 2, quizá por eso he empezado esta entrada hablando de estos seres. Sesión de las 18:30 y la sala vacía, sin poder comer ni beber. Vacía a excepción de nosotros cuatro. Ignoro cuánta gente podría haber en las demás salas, pero a juzgar por cómo estaba el pasillo de acceso imagino que estarían desiertas o casi.

La pandemia nos está quitando muchas cosas y a muchas personas, y una de esas cosas es la capacidad de dar sorpresas. Se nos ha acabado presentarnos de improviso en casa de un amigo, o tomar unos potes después del trabajo y terminar yendo de farra sin haberlo planeado. O visitar a los abuelos y que los niños imploren a la hora de marchar a casa quedarse a dormir con ellos, porfi, porfi. Las fiestas de cumpleaños con mucha gente y soplando muchas velas también se han extinguido. Por cierto, nunca hasta ahora habíamos pensado en la guarrería que supone soplar encima de un alimento. En fin. El azúcar de la rutina se va desvaneciendo, y estamos permanentemente ante un plato de brócoli hervido.

Será esta luz de otoño, será la proximidad de unas no-navidades. Será la crispación que atraviesa la pantalla del televisor cuando vemos las noticias. La tristeza nos inunda, y necesitamos un trol cantarín y colorido que nos devuelva la sonrisa. Busquen a su trol, quizá es ese amigo con el que hace tiempo que no habla. Quizá son sus hijos ya crecidos e independientes, a los que debe recordar más a menudo que los quiere mucho y los echa de menos. O sus hijos pequeños, esos valientes que no se quejan de todo lo que están viviendo porque su capacidad de adaptación es asombrosa. O un libro por abrir y que inesperadamente les hace olvidar un rato las penurias. Les deseo de corazón que encuentren a diario a su trol cantarín que les anime el alma. Cuídense y dejen que la vida les sorprenda, por difícil que sea.

Bares

«Qué lugares tan gratos para conversar, no hay como el calor del amor en un bar» cantaba Jaime Urrutia con su Gabinete Caligari. https://www.youtube.com/watch?v=GjOnJhZLfes La ficción televisiva española está repleta de estos lugares: Tinín (Cuéntame cómo pasó), La Oficina (Los ladrones van a La Oficina), el Bar Réinols (Aída), el Casi k no (7 vidas), El Búho (El comisario), El vuelo (Estoy vivo), el CBC (Al salir de clase), La Tertulia (Periodistas), Barlovento (Farmacia de guardia), la tasca del Frasco (Verano azul), Henry & Max (La que se avecina), El Asturiano (Amar en tiempos revueltos), El chiringuito de Pepe (de la serie del mismo nombre), y hasta algún local de varios siglos atrás, como la taberna de Cipri (Águila roja). Si nos vamos a series made in USA no podemos olvidarnos del mítico Central Perk (Friends) o del conocidísimo Cheers (serie homónima). Les dejo la «intro» de esta última, para nostálgicos: https://www.youtube.com/watch?v=rS0VQOHX7lM

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El cine o la literatura no serían tampoco lo mismo sin, por ejemplo, el café de Rick en Casablanca https://videokrypt.files.wordpress.com/2012/09/casablanca_ricks.jpg?w=604 o el café Gijón de Madrid que tantas tertulias literarias con grandes genios de las letras albergó desde comienzos del siglo XX. http://resources1.news.com.au/images/2012/08/21/1226454/522405-cafe-gijon.jpg Sin movernos de Pamplona, nuestro café Iruña ha pasado a la historia por las horas que echaba allí el amigo Ernesto (Hemingway), casi las mismas que pasó en Casa Marceliano, hoy desaparecido https://www.pamplona.es/sites/default/files/20181121_114440.jpg. El club de fútbol de mis amores, que está a punto de celebrar su 100º cumpleaños, nació en uno de estos sitios con barra y taburetes, el también desaparecido café Kutz de la Plaza del Castillo. https://i.pinimg.com/originals/27/db/b1/27dbb1b8b88fb468dd1602c897e3fe91.jpg

Estos logrados intentos de recrear un hogar, con sus bebidas y comidas, sus parroquianos que dan conversación y ambiente (como los cuñados), sus barman, sus meseros (hermosa palabra de allende el Atlántico), son parte de la idiosincrasia de un país que se está viniendo abajo en términos económicos, sanitarios y morales. No es justo cargar todas las culpas sobre los hombros de los hosteleros, que ya hacen bastante creando empleos, pagando impuestos, dando vida a las calles, apagando nuestra sed, colmando nuestros estómagos y dándonos refugio en un día de lluvia y frío, o refresco cuando afuera caen a plomo más de 35 grados. Han adaptado sus locales, han invertido en mamparas o gel y puesto en ERTE a más de un empleado. Siguen pagando religiosamente su cuota de autónomos, y no han levantado ni media voz ante la progresiva reducción de aforos (que, por otro lado, es lo que tocaba y sigue tocando). Encima tienen que aguantar la dura competencia del botellón, esa lacra que sí contribuye a la expansión del virus. Ahora ya les toca echar el cierre por quince días aquí en Navarra. En Cataluña les tocó un poco antes. Muchos quizá no vuelvan a levantar la persiana. Y para colmo se ven señalados como los culpables de la imparable curva de contagios.

Mañana la Vuelta a España pasa por Pamplona. A las 00:00 entrarán en vigor las nuevas restricciones en Navarra, como el cierre de la comunidad para entradas y salidas o el cierre durante al menos quince días de los establecimientos hosteleros. El evento deportivo no parece entrañar ningún riesgo de contagios «coronavíricos». En Navarra hay mucha afición por el ciclismo, pero es más importante cerrar los bares a cal y canto, una vez que pase la Vuelta, claro. Todos los días nos desayunamos con este tipo de contradicciones. Aulas con treinta alumnos pero entremos de uno en uno en la farmacia. Tiendas con aforo limitado pero líneas de metro abarrotadas. Plazas de toros con el graderío a tope pero estadios de fútbol desiertos. Ciudadanos anónimos trabajando y levantando este país y políticos trabaj… No, perdón. Tocándose la barriga y tocando las narices a los demás.

Emes en la M-30

Tendremos que seguir trabajando hasta no tener dientes, arrastrarnos con un bastón y tener más surcos en la piel que el feo de los Calatrava, pero eh, ojito, no podremos ir conduciendo, porque estaremos decrépitos y no aptos para ir al volante, y además lo sabrá todo el mundo porque irá escrito en el parabrisas trasero de nuestro coche. https://www.antena3.com/noticias/sociedad/la-fiscalia-de-salamanca-propone_202009285f7212501a2cb80001ac4e3b.html

La Fiscalía de Salamanca propone que los conductores mayores de 70 años lleven una ‘M’ como distintivo, cual la ‘L’ de los conductores noveles, debido a la gran tasa de accidentes protagonizados por conductores de tal rango de edad. La propuesta quiere hacerse extensiva a todo el territorio nacional. La famosa ‘L’ blanca sobre fondo verde viene de learner, aprendiz en inglés (me enteré hace poco, por cierto). La ‘M’ parece ser que responde a mayor. Menos mal que no se les ha ocurrido la ‘V’ de viejo, es lo que tiene vivir en una sociedad eufemística y políticamente correcta. Así pues, ya veo en un futuro toda una retahíla alfabética para etiquetarnos a todos los conductores. Porque sería injusto señalar con una letra a los noveles y con otra a los viejales y no hacerlo, por ejemplo, con los cocainómanos asiduos (con la ‘C’), alcohólicos impenitentes (con la ‘A’), conductores adictos al móvil (con la ‘S’ de smartphone), al cigarrito mientras conducen (con la ‘T’ de tabaco), a discutir con la suegra, la pareja o los niños (con la ‘D’ de discutidor), a cambiar la emisora cada tres canciones (con las siglas ‘FM’) o cada vez que ponen las cuñas publicitarias, etcétera, etcétera.

carpe diem

vivimos en un mundo de destrucción, colapso e injusticias la gente muere en Siria, Yemen, Afganistán, Libia, Sudán del Sur, Somalia, la gente muere de hambre, muere enferma, muere de soledad

muchos niños soldado muchos niños explotados sexo pederastia pornografía analfabetismo mujeres maltratadas explotadas olvidadas violadas

niños del primer mundo hiperestimulados infraatendidos adictos a las pantallas niños adultos jóvenes desmotivados quequierenseryoutubers y ganar mucho dinero sin esfuerzo parejas sin trabajo con trabajo precario sin piso con hipoteca sin hijos no pueden tener hijos no les llega pero

incendios en Australia, Argentina, Bolivia, Brasil, Rusia, California, incendios que matan destruyen calcinan destrozan ecosistemas hectáreas animales flora fauna vidas

gobiernos que desgobiernan gobiernos dictatoriales señores de la guerra gobiernos de millonarios con pelo imposible gobiernos que solo piensan en su gobierno y no se preocupan por la gente mientras puedan seguir cobrando

inundaciones sequías sequías inundaciones terremotos tsunamis aguas contaminadas mares océanos llenos de basura más basura que peces toneladas de basura generada por ¿humanos?

despilfarro comida tirada a la basura indigencia desigualdad falta de recursos de ayuda de generosidad

virus pandemia global contagios futuro incierto nueva realidad distanciamiento no abraces no toques no beses no te reúnas

necesitamos esperanza necesitamos implicarnos cambiar involucrarnos luchar por las cosas buenas de este mundo por las personas buenas por la humanidad porque

busco motivos de alegría motivos para estar agradecido no es fácil pero he de intentarlo porque

no llevo cinturón de castidad no me va a aplastar un mamut nada más desayunar no han llegado alienígenas que comen ratas ni mi esperanza de vida llega solo a los cuarenta y nueve años como en el siglo XIII

no he vivido una guerra -todavía- abro el grifo y sale agua -potable- tengo amigos familia sueños dos brazos dos piernas cerebro y alma

exprimamos cada segundo todo es una mierda lo sé pero eh, estamos aquí hagamos lo que podamos

tengo ganas de vivir

¿las tienes tú?

PCR: Paciencia, Constancia y Resignación.

Que quede de claro que no busco desprestigiar a los grandes profesionales sanitarios y de administración que estos días y desde hace meses se parten el pecho en unas condiciones nada fáciles. Pero quería dejar constancia de cómo está funcionando la citación para PCR desde que cantidad de aulas en Navarra deben confinarse al haber un positivo en ellas. El caso concreto de mi hija:

17 septiembre por la mañana: nos llaman del colegio para informarnos del positivo en clase de mi hija. No podrá volver a clase hasta el 1 de octubre. Primera contradicción: hablan de cuarentenas de 11 días, y de entrada nos ponen 14.

18, 19 y 20 de septiembre: sin noticias. No llega la cita para la PCR. Seguimos sin salir de casa. PACIENCIA.

20 septiembre, domingo, por la tarde: me entero de que varios compañeros de mi hija se han hecho la PCR ya, ese mismo domingo. Como no hemos recibido nada, decido llamar el lunes. PACIENCIA.

21 septiembre, lunes. Llamo a mi centro de salud y explico la situación. Entran en la historia de mi hija y me leen los dos teléfonos que aparecen. Uno es el fijo de casa (2º teléfono), y el principal es un móvil que, cosas de la vida, es el que usa mi marido para trabajar y el que a veces da ya que va con él encima la mayor parte del día. Salvo ahora, claro. Por circunstancias, ese móvil lleva un tiempo sin usarse. Le digo a la persona que me atiende que vamos a comprobar los mensajes, y cuelgo después de pedir que quiten ese número y pongan el mío. Miramos en el móvil del trabajo y ¡ahí está la cita!: domingo por la mañana. Hemos perdido la ocasión; es lunes. RESIGNACIÓN.

Me llaman casualmente del colegio y me preguntan si le han hecho a la niña la PCR. Explico por qué no, y me aseguran que Salud cruza los datos con la base de datos EDUCA, que manejan colegios y docentes y que actualizan todos los años por si ha habido cambios de domicilio o teléfonos. En EDUCA no consta ese teléfono del trabajo, sino nuestros teléfonos móviles personales. Por tanto, quien sea que haya enviado la cita por SMS no ha usado el EDUCA. Desde el colegio alucinan, y me cuentan además que hay dos niños del B que han recibido citación sin necesitarla. Un caos, vamos.

Paso los siguientes 45 minutos llamando al centro de salud. CONSTANCIA. Por fin me cogen y explico lo sucedido, y hay por suerte un hueco para el lunes a mediodía, faltan unas dos horas. Me explican amablemente que los datos no se cogen de EDUCA (??), y que Salud tira de sus propias bases de datos. Decido no rebatir esto, quizá los propios centros de salud no están al tanto del procedimiento que sigue Salud, no lo sé. Pregunto, antes de colgar, si ahora hay que ir a pie (las PCR en Refena se hacían hasta este domingo 20 de septiembre desde los coches). Me confirman que sí, que a pie. La persona que está al otro lado del teléfono me dice que ellos se han enterado por la prensa este fin de semana, igual que yo que soy una simple ciudadana y no trabajo en sanidad. La pobre resopla y se disculpa como diciendo: esto es un verdadero caos y nos vuelven locos, bastante tenemos con atender a todo el mundo lo mejor que podemos. RESIGNACIÓN. Finalmente doy las gracias y cuelgo, aliviada porque, con un día de retraso con respecto a sus compañeros, mi hija va a hacerse la prueba.

Veinticinco minutos antes de la cita (la niña ha ido con su padre), me llama la enfermera de pediatría para que le explique lo que ha ocurrido. Casualmente ve en su ordenador que desde administración ya han puesto una cita para el día de hoy (repito, faltan 25 minutos). Me dice que va a generar el volante para que conste en el ordenador de los que están en Refena haciendo las PCR, porque si no hay volante es como si no hubiera cita. Le digo que la niña ya está yendo para allá. Si no llega a llamarme a tiempo la enfermera, mi marido habría llegado allí y no hubiera constado que mi hija tenía cita en ese momento. HAY CONSTANCIA: el volante ha llegado a tiempo.

Lo único que me consuela de todo esto es que mi hija está perfectamente. Espero que no nos tengan varios días en vilo, pero visto lo visto habrá que armarse de PACIENCIA.