Mira, hijo…

No hace ni una hora que, de pronto, mi hijo de siete años me ha dibujado el símbolo @ y me ha preguntado (o más bien quería confirmarlo) si eso valía como la o, la a y la e juntas. Su tutora se lo había dicho. Y también tienen carteles en clase de mates para guiarles con los problemas, como que si el problema dice “entre los/las dos” significa que hay que sumar. Mi respuesta primera ha sido apagar la tele, mirarle a los ojos y decirle que su profesora no tiene razón y miente. El signo @ no es lingüístico. Lo que muchos le han atribuido no tiene fundamento científico (sí, la lingüística también puede llamarse ciencia). Entre su padre y yo hemos tratado de explicarle, para sus siete años, que el castellano tiene en el masculino plural la marca de ambos géneros. Le he puesto un ejemplo que mi profesor Ramón González nos dio en la universidad. La palabra ‘día’ es, frente a ‘noche’, el término no marcado, porque ‘día’ significa ‘día = horas diurnas de luz’ pero también significa ‘día + noche’, 24 horas. ‘Noche’ solo significa ‘noche’, es el término marcado.

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Así, ‘chicos’ es el término no marcado frente a ‘chicas’. Chicos puede ser sólo los chicos, o puede ser chicos + chicas. En cambio, chicas siempre será ‘chicas’.

Mi hijo lo ha entendido. Le he recalcado que si algún profesor le fuerza a desdoblar los géneros, que me lo mande con un lazo, que tendremos una charla. Lo sé, estoy en una batalla perdida, pero me niego a dejar de luchar.

Pequeños ludópatas

Recientemente algunos medios se hicieron eco de la labor preventiva que realiza la Policía Foral en el entorno de los centros educativos de Navarra que cuentan en sus inmediaciones con locales de apuestas deportivas. Visitaban estos negocios para recordar a sus empleados y dueños su deber de vigilar escrupulosamente que todos los apostantes son mayores de edad, y ante la duda, pedir siempre el DNI. La ludopatía no es cosa de risa, desde luego (aunque juego, en latín IOCUS, significaba ‘broma’) y se debe atajar desde la adolescencia o cuanto antes. La Policía Foral ha realizado 365 inspecciones este año para prevenir apuestas de menores

Sin salir del tema del juego, traigo a colación mis visitas esporádicas con mi familia a cierto centro comercial. Centro comercial Itaroa Quién no ha pasado un domingo en familia en el cine, en la bolera o merendando “marranadas” de las que no está permitido comer a diario. Bien, pues allá que nos fuimos para un bautismo de bolera con nuestros retoños. La novedad les impactó, y gritaban de felicidad cada vez que derribaban más de un bolo. El recinto dedicado al ocio está plagado de máquinas recreativas: desde las que permiten batallar contra marcianos o echar carreras de fórmula 1 hasta las infantiles que se balancean y encienden lucecitas para regocijo del peque, previo pago de un euro. Todo a un euro, señores.

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Todos al cole

Me entusiasma que las familias podamos tomar parte en las actividades escolares de nuestros hijos. Desde que empezó su vida escolar, primero del mayor y ahora de la pequeña, he podido colaborar en diferentes momentos con los profesores y con otros padres del colegio. Desde este curso he formado parte de los llamados grupos interactivos en primaria. Esta actividad tiene lugar una sesión por semana, y consiste en dividir a los alumnos en grupos de cuatro o cinco. Cada grupo tiene un adulto responsable de encauzar y guiar la actividad; puede ser un profesor o un voluntario, que casi siempre son (somos) madres de alumnos. En intervalos de unos diez minutos, los alumnos realizan la actividad del grupo en el que están sentados, que puede ser de matemáticas, lectoescritura, vocabulario, practicar las horas, juegos de lógica espacial, etc. Cuando suena la alarma, cambian de mesas y el siguiente grupo rota y se sienta. De este modo, el voluntario no se mueve sino que son los niños quienes cambian de actividad. No es mi profesión y por eso no sabría decir los numerosos beneficios pedagógicos de esta metodología, pero como madre veo que los alumnos están muy motivados: se les ilumina la cara cuando ven entrar a las mamis en su aula.

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Carpe diem

Anoche vi en la tele a Risto Mejide y su Chester. La primera invitada de su sofá fue la actriz y cómica Yolanda Ramos, y no voy a contar aquí de qué trató la ¿entrevista?, sino que voy a rescatar un comentario de ella acerca de los cincuenta tacos que acumula en el mundo y en el carné de identidad. Dejo aquí el programa completo por si alguien tiene curiosidad: Chester: Smile. Programa completo

Decía Ramos que, al haber cumplido ya el medio siglo, era consciente de que, aun en el improbable supuesto de que llegara a alcanzar los cien años de vida, tan solo le quedarían por vivir otros cincuenta, y que si se pasaban tan rápido como esos cincuenta primeros, estaba la cosa muy jodida, con perdón. El público que había en el plató rio como si hubiera dicho un disparate, y el propio Risto parecía quitarle hierro al asunto, pero ella insistía muy seria -a pesar de su vis cómica- en la inminencia de su muerte. De la suya y de la de todos, pareció recordar al respetable.

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Tengo afasia de género, criaturas

Llevo un rato con sudores fríos pensando en mi afasia de género. Es una dolencia nueva que me empieza a aquejar y que creo (no creo, lo sé con seguridad) no superaré nunca a no ser que me trasplanten un cerebro nuevo. La afasia de género impide a quien la padece expresarse, tanto oralmente como por escrito, según los nuevos cánones de lenguaje inclusivo.

Javier Lambán obligará a sus funcionarios a decir “criatura” en lugar de niño o niña

Les invito a leer este documento, elaborado al parecer por un doctor en Lingüística, por mandato de quienes gobiernan en Aragón, los socialistas. ¿O socialistos? Por lo visto quieren que la administración pública aragonesa sea respetuosa en sus formularios, escritos, instancias, etc. y al dirigirse a los ciudadanos. Respetuosa en cuanto al género, que seguro que en lo demás ya eran muy, pero que muy, respetuosos.

Lenguaje inclusivo con perspectiva de género. Gobierno de Aragón

Son 65 páginas que darían para una réplica casi punto por punto. Reconozco que algunas recomendaciones tienen bastante sentido, y aquí me falta espacio para hablar de todas ellas y de las que no tienen sentido ninguno, en mi humilde opinión. Como no quiero aburrir, voy a centrarme en un par de cosillas bastante llamativas.

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Guía láctea

Reconozco que soy bastante urbanita, y no me atrae demasiado la convivencia con cuadrúpedos y otros animales. Sin embargo, de vez en cuando hay que salir de la rutina y acercarse a la naturaleza, y eso es lo que hice con mi familia y unos amigos este pasado sábado. Cerca de Pamplona hay una explotación ganadera de vacas lecheras. La leche que se ordeña pertenece a un grupo de producción integrada muy conocido en Navarra, pero no diré la marca. Lo interesante, al margen de preferencias y de nombres, es que ofrecen visitas guiadas a su granja. Mis amigos hicieron la reserva para todos a través de su página web. La visita cuesta muy poco dinero, y se puede elegir el horario (hay dos visitas cada día).

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Éramos un grupo numeroso y con muchos niños pequeños. La primera grata sorpresa es que estos últimos, si no son demasiado pequeños, pueden ir con una de las guías de forma separada, de modo que disfrutan de la granja y sus moradoras blanquinegras sin aburrirse -y sin “molestar” a sus padres, dicho con todo el cariño, ya nos entendemos. Así, los adultos van con otra guía y, durante casi hora y media, escuchamos atentamente las interesantes explicaciones sobre cría del ganado, alimentación, propiedades de la leche, fases de la producción, ordeño, etc. Todos estos aspectos referidos a esta granja en particular, porque ellos hablan de su día a día y de su trabajo, como es lógico, y se nota por lo bien explicado que queda todo.

Previamente a que los peques de marcharan con su guía, estuvimos todos dando de comer a las terneras. Primero tímidamente, después algo menos, todos cogían hierba y se la arrimaban a las vaquitas. Les acariciamos la frente, muy suave, y alguno que otro se llevó un lametón. Me parece muy enriquecedor que nuestros niños, tan ajenos casi todos a la vida de campo, vean, aunque sea a su manera infantil, todo lo que implica tener un vaso de leche en la mesa. Mis hijos, desde luego, disfrutaron mucho, igual que alguna vez que hemos ido a visitar una granja-escuela, donde hay más variedad de animales, obviamente.

Con la visita nos obsequiaron a cada uno con un litro de leche, y nos dieron a degustar yogures de su marca, hechos también con la misma leche. Lo de menos fue eso, desde luego, ya que con lo que vimos y aprendimos fue más que suficiente. Quiero destacar la amabilidad del personal y lo hermoso del entorno, además: verdes prados y un silencio acogedor. A mí, que me encanta la leche, me resultó un día fantástico, sin duda.

Ombliguismo

Hace ya un tiempo de mi último escrito, y no han faltado noticias “susceptibles” de tener una entrada en este blog. Porque, madre mía, entre sentencias judiciales, manadas, partidos políticos emergentes, Brexit, chalecos amarillos y otras historias de la actualidad, material no me falta. Pero como una tiene predilección por las noticias curiosas, si además estas tienen como componente un tema lingüístico, pues ya tenemos de qué hablar.

Abunda actualmente un mal que en realidad es más viejo que la tos, y no es otro que el ombliguismo. La palabra no está aceptada, pero tiempo al tiempo. ¿Pues no van los de la Generalitat y exigen a la casa Playmobil que etiquete sus juguetes en catalán? Aquí, la noticia en cuestión: La Generalitat de Catalunya quiere imponer el catalán a los ‘clicks’ de Playmobil

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Feliz Navidad

árbol turrón nacimiento belén campanas pastores reyes magos regalos papá Noel festival infantil vacaciones nochevieja uvas cotillón comilonas brindis champán marisco fiesta purpurina serpentinas lotería villancicos zambomba pandereta almirez botella de anís cabalgata

pobreza hambruna desigualdad estrecho patera valla fronteriza xenofobia maltrato desnutrición enfermedad desastres naturales contaminación deshielo calentamiento hipocresía terrorismo amenaza dictadura silencio lágrimas destrucción guerra

Todo en un mismo mundo, el nuestro.

Felices Fiestas, de corazón. Sonriamos y seamos agradecidos.

Queridos Reyes Magos

Este año me he portado muy bien. He tenido la casa limpia y ordenada, he practicado nuevas recetas de cocina, y todo ello sin descuidar mi trabajo fuera de casa. No he esperado nunca un agradecimiento por parte de nadie, todo lo he hecho porque era mi deber y mi rol. En el trabajo, no he sentido rabia porque mi nómina siga siendo rácana. He seguido saliendo de fiesta con mis amigas, y hemos sido buenas, Reyes Magos, muy buenas, porque hemos tenido la precaución de acompañarnos a casa, mandarnos un mensajito de “ya he llegado” en el grupo de WhatsApp e incluso irnos en taxi y hacer esperar al taxista hasta que entramos al portal. Hemos tenido cuidado también con la elección de la ropa. No nos hemos puesto mucho maquillaje, y las camisetas escotadas y las faldas muy cortas las hemos donado.

green prickly lipstick with cactus plant

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He hecho mucho deporte este año, porque las chicas, ya se sabe, debemos mantenernos en forma. La flacidez, la celulitis y el culete caído no podemos permitírnoslos. A ver si Sus Majestades se estiran un poco y me toca la lotería, porque las cremas antiarrugas buenas son muy caras, y pasados los treinta ya toca cuidarse. Ustedes igual no lo entienden porque son ancianos y varones.

Ahorraré un poco más para pagarme el gimnasio, uno que está muy cerca de mi casa, porque ya no quiero salir a correr por ahí sola. No es por nada, es que una chica, Laura (DEP) me ha enseñado que no hay que salir a correr por ahí sola. Puede matarte.

También he sido buena porque, cuando he salido de fiesta, no he bebido nada de alcohol. Lo primero, porque hace engordar un montón, y también porque estando serena y sobria tengo más claro con quién no debo juntarme. El sábado pasado había unos chicos muy majos en el pub pero no me atreví a seguir hablando con ellos por si sugerían ir a un portal para estar más tranquilos y yo acababa saliendo en las noticias.

Les cuento además que he cancelado un viaje a Marrakech con mi mejor amiga. Nos íbamos a ir con mochilas y un montón de ilusión, pero dos chicas escandinavas nos han enseñado que no podemos ir por el mundo cargadas de ilusión a conocer sitios nuevos porque podemos acabar degolladas.

Y creo que eso es todo, Sus Majestades. Ustedes son vetustos y sabios a rabiar. Verán que he hecho lo que debía. Ahora viene el regalo que les pido este año. Solo es una cosa, y además no es para mí sola. Hasta en eso soy buena, no soy nada egoísta.

Pido que nos dejen en paz. A las mujeres, a las niñas, a las jóvenes. Q u e   n o s   d e j e n   v i v i r   e n   p a z.

Perdona nuestras ofensas

Prepárense para dos cosas: la primera, que vengo ofendida. Y la segunda, que esta entrada va a estar plagada de enlaces para que ustedes cliqueen a gusto y se entienda de qué hablo.

El acicate ha sido una persona con la que coincidí en la universidad y hace mucho que no veo en persona. Nos seguimos en Facebook y suele publicar reflexiones muy interesantes y con mucha guasa, como dicen en el sur. Transcribo parte de su última publicación:

<<Creo que ha llegado el momento de hacer oficial que los millennials ya han crecido y que el término que está despuntando para la generación actual es los “ofendiditos”. Espero que alguien escriba un libro o empiece un blog sobre este tema, que da para mucho. Se puede empezar hablando del emoji ensalada al que hubo que quitar el huevo para no ofender a los veganos (…) y seguir directamente con el tema de los refranes que hay que eliminar por ofensas a animales (…). Nos estamos ofendiendo “por encima de nuestras posibilidades”.>>

Recojo el guante, y empiezo diciendo que no doy crédito, ya que ni me había enterado de lo del emoji y los refranes. Aquí les dejo sendos enlaces para que se ilustren como he hecho yo: Google elimina el huevo de su emoji de ensalada para contentar a los veganos

PETA exige modificar los refranes “ofensivos” referidos a los animales porque “vulneran sus derechos”

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